1. Elegir un software desactualizado: Trabajar facturación electrónica, en cloud, y ser compatibles con los diferentes sistemas operativos son servicios que un software debe tener, no es lo mismo un software de hace 5 años que un software actual, motores rápidos y bases de datos estables que soporten las exigencias de las empresas son indispensables al momento de elegir un software de gestión o ERP.
  2. Elegir un software demasiado complejo: este debe ayudarte al máximo en tus tareas diarias y en la gestión de tu empresa; pero no debe ser complicado de manejar, este debe ser sencillo en usabilidad.
  3. Elegir un software cerrado que no permite adaptaciones: la programación a medida es casi indispensable para las empresas de hoy, por eso debe ser adaptable a las necesidades propias de cada empresa, un software cerrado seria casi una solución; pero no la solución.
  4. No cambiar de software por la recomendación de un empleado: los empleados suelen acomodarse a lo que conocen, la implementación de un nuevo software trae consigo una implicación, significa para ellos que ya no son imprescindibles dentro de la compañía, las asesoría deben ser por personal con experiencia en desarrollo de software y no en administración o contaduría aunque esta última tiene algunas excepciones, sigue siendo un error al elegir un software de gestión.
  5. No dar la importancia a la implementación del software: el cambiar de software implica un esfuerzo en formación, cambiar hábitos de trabajo, aprovechar las horas de implementación, las asesorías y consultorías adicionales durante el proceso son actividades que las empresas deben conocer y ser conscientes de ello.
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